Sobre la Espiral y el Conocimiento


La espiral es uno de los símbolos más antiguos expresados por el ser humano, se encuentra presente en infinidad de registros históricos hallados en todos los continentes. Así lo atestigua el arte rupestre del Paleolítico o en el sorprendente arte megalítico del Neolítico. Los matemáticos de la antigua Grecia relacionaron el desarrollo de la espiral con el número phi o Número de Oro como expresión del movimiento que da origen a la creación.

En el pasado siglo XX, el erudito investigador en el campo de la simbología, filósofo e historiador Mircea Eliade, teorizó sobre el significado simbólico de la espiral, a la que definió bajo un prisma de origen incierto y complejo, aunque afirmó que en la mayor parte de las tradiciones antiguas, la espiral es el símbolo propio de la creación y la evolución de todo el Universo.

Los últimos descubrimientos astronómicos confirman que unas dos terceras partes de las galaxias conocidas, incluida nuestra Vía Láctea, aparecen bajo la forma de una espiral que, desde de un punto central, genera un continuado y armónico movimiento expansivo.

En definitiva, la naturaleza se expresa asiduamente bajo la forma de una espiral, desde las mismas galaxias, hasta el más diminuto elemento definitorio de la vida. Así, la trayectoria que traza nuestro planeta Tierra y cuantos orbitan alrededor del Sol, se reflejan también bajo la forma de sendas espirales. Incluso el mismo ADN de los seres vivos se dispone como una doble espiral.

Como símbolo, la espiral ha pervivido al paso de las épocas y aún en nuestros días, se halla en plena vigencia cuando lo contemplamos en emblemas, logotipos y enseñas de todo tipo. Tal vez porque su presencia evoca en nosotros el magnetismo de lo misterioso, lo subliminal y lo arquetípico.

El conocimiento bien se podría representar como un recorrido en forma de espiral, gracias al cual aspiramos a alcanzar la comprensión del mundo. En el ámbito europeo, el origen etimológico más antiguo nos llega del término griego gnosis, palabra asimilada posteriormente por el latín bajo la forma cognoscere, pero es sabido que su raíz más remota se remonta a la gnani hinduista, que hace referencia a la facultad de discernir. El conocimiento como meta es uno de los planteamientos centrales de la filosofía clásica de Sócrates, Platón y Aristóteles. Platón en su obra La República, lo define como el discernimiento fundado en principios reales, los cuales sólo pueden alcanzarse mediante la dialéctica.

El conocimiento en sí mismo es un fenómeno que abarca múltiples aspectos de tipo psicológico, sociológico, técnico o biológico entre otros, reflejados en campos tan diversos pero a su vez tan enlazados como el arte, la filosofía, la tecnología, la ciencia o la trascendencia.

No cabe duda que, actualmente, vivimos en la sociedad de la información, cuyo efecto percibimos a través de infinidad de los modernos medios y canales que circulan en nuestro globalizado mundo. Herramientas como Internet, con todo su inmenso potencial, permiten que nos incorporemos a esta vorágine de ideas, noticias, información e incluso tendencias que durante las 24 horas del día y todos los días del año, transitan por la Gran Red. En ello tenemos la esperanza de aportar y aproximar a l@s internautas ese reflujo fascinante y enriquecedor que nos envuelve dentro de La Espiral del Conocimiento.