BERLÍN, EL REGRESO

ACERO Y CRISTAL (III). SONY CENTER


El 11 de Octubre de 1996 se puso la primera piedra del que tenía que ser el gran centro comercial que la firma japonesa Sony promovió junto a la berlinesa Postdamer Platz; el fin era albergar las oficinas de su sede central en Europa. Su ubicación era y siguie siendo emblemática, tanto en el ámbito de la capital alemana como en el europeo. Esta plaza fue uno de los centros urbanos más activo, comercial y social del continente. Durante el período de entreguerras, en ella se ubicaron edificios y firmas comerciales de notable importancia.

La Postdamer Platz ostenta el honor de ser el primer punto de Europa que dispuso de un semáforo que regulara el tráfico rodado en esta concurrida plaza, fue en 1924. Tras la Segunda Gran Guerra, la plaza, afectadísima por los bombardeos, sufrió la triste división de las dos mitades de Berlín y a ambos lados de ella dos mundos opuestos ejemplificaban la rivalidad que caracterizó los tiempos de la Guerra Fría.

El Sony Center es un espacio comercial de impactante visión. Alberga apartamentos, oficinas, salas de cine, restaurantes y tiendas. Se trata de una construcción elíptica con acceso abierto a su interior, dotado de un singular techo que nos recuerda las velas de una embarcación. Éstas, construidas en teflón, transmiten toda la sensación de ser un tejido que “amabiliza” la ya profusa combinación de acero y cristal, cada vez mas al uso en Berlín.

Su punto más alto se eleva hasta los 67 metros, y la luz de su techo ofrece un ancho máximo de 102 metros por 77. A su vez, éstas están montadas sobre un monumental anillo de barras de acero trenzadas que mantienen esa “mágica” cúpula con todo de lo que ella pende y se puede apreciar. Este anillo pesa 520 toneladas.

La autoría de toda esta genialidad corresponde al gabinete de arquitectura Murphy & Jahn, con sede en la ciudad de Chicago. Siendo Helmunt Jahn un presitigioso arquitecto alemán autor de otras obras insignes en su país, como la espléndida estación de ferrocarril acristalada de Dresden. Por la noche, el techo y sus velas cobran un especial protagonismo pues durante unos minutos, en ellos se refleja un carrusel de juego de luces que transfieren al conjunto una sensación espectacular.

TEXTO Y FOTOS: JOSEP Mª ROSELLO

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