BERLÍN, EL REGRESO
ACERO Y CRISTAL (II). LA CÚPULA DEL REICHSTAG
La ingeniosa cúpula se asienta sobre la azotea del remodelado Reichstag a una altura de 24 metros. Posee un diámetro de 40 metros y añade al edificio otros 23,5 metros de altura, aunque visualmente no cause esa sensación, pues visto de frente, la parte baja de la cúpula queda ocultada por el frontispicio del Reichstag. El peso total de este elemento es relativamente ligero, 800 toneladas. Está constituido por un armazón de 24 nervaduras verticales (naturalmente de acero), tensionadas por 17 anillos dispuestos en horizontal y concéntricamente de mayor a menor. Su superficie acristalada es de unos 3.000 metros cuadrados. La rampa interior ascendente, permite un paso de 1,8 metros de ancho y desarrolla una longitud de 228 metros hasta la cúspide de la columna central, que se convierte en un balcón-mirador a mas de 40 metros de altura sobre el suelo de la ciudad.
El acceso a la cúpula es lento; se trata de una visita emblemática y obligada y por lo tanto, muy concurrida. Tras guardar la preceptiva cola y tras un riguroso y lógico cacheo y control de entrada (semejante al de un aeropuerto), se asciende a la azotea a través de dos ascensores. La entrada es gratuita.
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