BERLÍN, EL REGRESO
III – TRAS LA GUERRA
En los años 20 y primeros de los 30 del pasado siglo, la ciudad retoma paulatinamente un notable auge cultural y su vida social, pretende rivalizar con el prestigio liberal y glamuroso de París o la distinguida altivez londinense; pero la guerra y los tristes hechos por todos conocidos que acontecieron con posterioridad, truncaron las aspiraciones de esta inquieta ciudad acostumbrada a una agitada y liberal vida social. El desenlce de la guerra y su balance final fue desolador para toda Europa, también para Berlín que se vio convertida en un urbano campo de batalla devastado. La apariencia de la antaño esplendorosa capital prusiana es ahora desalentador entre las ruinas y el drama; más para ella y sus habitantes, el fin de la guerra no significó la conclusión de situaciones terribles ni extrañas que aquí se iban a alumbrar y el mundo entero a contemplar con inquietud.
En 1945, los estados Aliados y la Unión Soviética dividen la ciudad en dos mitades, una quedaría bajo control soviético y la otra se compartimentó en sectores administrados por franceses, ingleses y norteamericanos. Desde ese momento las tensiones entre los dos bloques fueron constantes, inaugurando un peligroso período que se conoció como la Guerra Fría. Muchos berlineses residentes en el sector soviético no regresaban a sus domicilios porque huían a cualquiera de los sectores “libres”. A pocos años del fin de la guerra era evidente que el Berlín Occidental constituía un oasis, pegado al sector comunista y a su vez, encastrado en el territorio de la República Democrática Alemana (RDA) o Alemania Oriental; un estado policial y cuasi-paranoide, administrado bajo la órbita e influencia de la todopoderosa Unión Soviética.
En 1961, el gobierno de la RDA decide erigir un muro divisorio que separe la ciudad en las dos mitades acordadas tras la guerra; corta las líneas de metro y ferrocarril e impide a sus ciudadanos el paso al sector berlinés libre. Durante veintiocho años muchos berlineses orientales murieron o se jugaron la vida para pasar al otro lado huyendo del “paraíso” comunista ahora tras el muro; de esta forma, se consumaba un nuevo drama humano, consecuencia directa de la atroz Segunda Guerra Mundial y que perduró hasta la eufórica caída de ese muro en 1989. Ese mismo año el estado de la RDA se colapsó, incapaz de sostenerse así mismo sin la ayuda soviética, que a su vez, también se había convertido en un estado inviable. Al año siguiente el canciller de la Alemania Occidental Helmunt Köhl, alentó el proceso de reunificación alemana y a los 10 años de la caída del Muro, Berlín volvió a ser la capital administrativa y política de todos los alemanes.
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| Estación de metro de Friedrichstrasse. |
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| Estación elevada de Friedrichstrasse junto al río ... |
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