LA TORRE DE HÉRCULES, CATEDRAL DE LOS FAROS

CAMINO HACIA LA UNESCO


Esta solemne construcción arqueológica, inspiración de pintores como Lugrís y Seoane, inmortalizada por Picasso, evocada en la literatura por Curros Enríquez, Ramón Cabanillas o Francisco Añón, ha sido propuesta a la UNESCO como candidata española para convertirse en Patrimonio de la Humanidad, argumentando el gran valor que le confiere el ser el faro romano más antiguo del mundo en activo. Junto a las cualidades de singularidad, autenticidad y universalidad –adquiridas en su largo devenir de más de dos mil años de historia– su situación estratégica en la ruta marítima entre el Mediterráneo y el Atlántico norte la convierten en un importante vestigio de la tecnología marítima y de la navegación a gran escala durante el Imperio Romano.

Conserva, también, algo muy importante: el atractivo ancestral de una cultura y de un tiempo histórico, mágico y legendario; sin olvidar el destacado valor inmaterial que le otorga su vinculación con la leyenda de Hércules, el magnífico entorno paisajístico que parece abrazarla, o el haber sido testigo mudo de destacados acontecimientos en la historia de la ciudad, de intercambios culturales y comerciales y de importantes naufragios marítimos que sucedieron, en sus inmediaciones, en los últimos años.

En Galicia, el Casco Histórico de Santiago y su catedral, el Camino de Santiago y la Muralla Romana de Lugo son, por ahora, los bienes que tienen la distinción de ser Patrimonio de la Humanidad. Hay que esperar a junio del 2009 para conocer la decisión que tomará la UNESCO relativa a esta nueva candidatura. El 1 de febrero de este año, 104 faros de toda España se encendieron, al mediodía, e hicieron sonar sus sirenas para apoyar la candidatura de la vetusta torre gallega en su singladura hacia la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Una avería de la señal acústica en el mismo faro de Hércules impidió que, ese día, funcionase correctamente. Sólo cabe esperar que ese pequeño fallo mecánico en su normal ejecución no sea la advertencia de un mal presagio.

La Torre, uno de los faros más emblemáticos de España, es una presencia simbólica, una fuente que rebosa de personajes mitológicos, de relatos legendarios. Es la clara manifestación de una convivencia armónica entre el arte romano de su interior y el neoclásico de su exterior que la convierten en un valioso patrimonio cultural y artístico que seguirá despertando emociones y sensaciones mientras guía al visitante por el descubrimiento de su pasado.

…este faro, además de ser beneficioso para los navíos que frecuentan este puerto y recorren su costa, será siempre, y sobre todo, la Torre de Hércules”.

Eustaquio Giannini

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